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ABRIL DE 2016 - DISCO DEL MES:
RIPPER - EXPERIMENT OF EXISTENCE (2016)


Ripper - Experiment of Existence (Unspeakable Axe Records, 2016)


 Afirmar que nada realmente nuevo se ha hecho en el metal desde 1996 es tanto una obviedad como una verdad a medias. A pesar de que las fronteras de los géneros, que terminaron de fraguarse por aquellas fechas, no han variado sustancialmente desde entonces, dentro de cada estilo sí se han producido alteraciones menores que permiten distinguir con relativa facilidad el metal de finales de los noventa del de la década de 2000 o la de 2010. Esta lógica puede aplicarse a la gran mayoría de grupos, con connotaciones positivas o negativas, pero cada cierto tiempo surge una facción rebelde que reivindica una fórmula del pasado no como ejercicio de nostalgia sino a modo de vehículo para expresar algo distinto y genuino que no puede materializarse de otra forma. Ese es el caso de la formación que abordamos esta vez, los chilenos Ripper, que algunos lectores quizá recuerden de la lista de los mejores discos de 2014 traducida y publicada en estas páginas, en la que figuraba su álbum debut, Raising the Corpse. Dos años más tarde estos intrépidos jóvenes vuelven a la carga con un segundo asalto, publicado en el mes de marzo, que suena más potente, más logrado y más salvaje, dentro de la misma línea magistralmente trazada. Su música recupera el estilo thrash/death de mediados y finales de los ochenta, retomando la versión más avanzada del proto-death allá donde la dejaron los suecos Merciless a principios de los noventa. Poco después, thrash y death metal divergieron hasta convertirse prácticamente en compartimentos estancos de la noche a la mañana, dejando en el olvido la filiación directa entre ambos. Pasados veinte años de aquello, en una época en la que abundan los grupos de thrash retro y nostálgico que más parecen bandas tributo que propuestas originales, es de agradecer que surja una formación como esta, que no solamente resucita una fórmula escasamente desarrollada en su momento y olvidada demasiado pronto, sino que lo hace con gran pericia técnica e imbuida de un impulso creador inconformista e infatigable.



 Como hemos mencionado, el punto de partida en este caso es la música de Merciless, en la encrucijada entre el speed metal oscuro y salvaje de finales de los ochenta, en cuanto al ritmo, y el incipiente death metal de la misma época, en lo relativo a los riffs. No obstante, Ripperno se limita a ser una copia de dicho grupo, sino que se nutre también del sonido de otras formaciones de proto-death, como Dark Angel, Sepultura o sus paisanos Pentagram (Chile), así como de los clásicos del speed metal más sombrío, incluyendo a Slayer, Sodom o Destruction, recordando a todos ellos sin parecerse a ninguno en concreto. La cadencia es inequívocamente thrash, pero buena parte de los riffs son modulares e interdependientes entre sí, a la manera del death metal, trayendo a la mente a grupos fuertemente anclados en el speed metal como Mortuary o Sadistic Intent. Cabe hablar de un thrash hiperevolucionado con un aguzado sentido de la tensión y una notable destreza técnica, algo así como lo que Kreator podría haber sido si hubiera profundizado en la senda abierta con Pleasure to Kill en lugar de optar por un metal cada vez más convencional a partir de Terrible Certainty. Todo lo que puede oírse en este álbum suena a conocido, pero está combinado de manera original, con una voz y un estilo propios, que no caen en lugares comunes y justifican la inclusión de formas viejas y reconocibles mediante su encaje coherente en conjuntos armoniosos. Las canciones presentan gran intensidad mas sin resultar monótonas, respondiendo a un formato simple pero robusto que supera al mismo tiempo toda filiación servil y cualquier posible colisión de géneros. Los riffs son sencillos y potentes, ejecutados por lo general a modo de ráfagas intercaladas por trémolos que ejercen de contrapunto, lo que parcialmente recuerda a Massacra o Vader, salvando las diferencias estructurales. En su cohesión, variedad y precisión queda patente el elevado nivel musical del grupo, capaz de explayarse en canciones fluidas, dinámicas y bien construidas, incluyendo solos espectaculares casi desde el primer momento y un impresionante tema instrumental. A lo largo de todo el disco, Ripper consigue un perfecto equilibrio entre una cuidada estructura rítmica y retazos sueltos de melodía, respaldado por un sonido en ocasiones algo estruendoso pero siempre compacto y cálido. Es menester destacar la sobresaliente aportación del bajo, puesto de relieve en la mezcla, en forma de línea hiperactiva y omnipresente que surge a borbotones por encima de las guitarras, como en la música de Sadus, reforzando cada pasaje y atreviéndose incluso con un solo propio, a la manera del “Pulling Teeth” de Cliff Burton. Las voces son algo más convencionales y entran dentro de lo previsible, con coros ocasionales como es propio de este estilo, sin dejar por ello de encajar con el resto de elementos.



 El único defecto que puede achacarse a un álbum de estas características se deriva precisamente de su propia naturaleza. Al presentar ritmos y voces muy homogéneos, a medida que avanza el disco resulta cada vez más difícil distinguir una canción de otra, lo que hace que los últimos temas no brillen tanto como los primeros por puro efecto de acumulación. Quizá probando con estructuras emparentadas pero suficientemente diferenciadas (véase el Final Holocaust de Massacra) o bien reduciendo ligeramente la duración total podría paliarse esta impresión; en todo caso, la instrumentación es magnífica y no se ve empañada por esto, y los escasos instantes en que uno cree haber escuchado ya el mismo pasaje con anterioridad se disipan de inmediato mediante la irrupción de un solo o un nuevo y flamante riff. Mi conclusión global es que Experiment of Existence merece mucho la pena, aunque diste de ser algo realmente nuevo, pero en el mundo del metal hace ya mucho tiempo que todo aquello que suena radicalmente distinto es porque ha dejado de ser metal o bien ha perdido el norte. En lugar de experimentar con influencias foráneas y comprometer la integridad de su propuesta, Ripper escoge el camino difícil, el que pasa por pulir y desbastar la misma fórmula hasta dar con una versión a la vez más pura y desarrollada. Como investigadores noveles en busca de terrenos poco hollados, estos chilenos han hecho propia una vía que permanecía vacante y se sirven de ella para expresar su voz, como hicieron en 2013 los también jóvenes Derogatory con el death metal de la vieja escuela en Above All Else. En este caso, a juzgar por los títulos y la portada, lo que se narra son historias de ciencia ficción oscura y horror cósmico, que evocan un futuro distópico y fatalista cuyas resonancias espaciales y sombrías pueden percibirse también en la propia música. Para la publicación de este nuevo trabajo, el grupo ha sido fichado por el sello Unspeakable Axe Records, la filial de Dark Descent dedicada al speed metal y el crossover thrash, lo que supone un gran salto desde el modesto sello chileno (Underground Defenders) en el que militaron previamente. También este segundo disco puede concebirse como un salto evolutivo en términos de afianzamiento y concreción de estilo. Pese a las apariencias, no estamos ante un producto de minuciosa imitación ni una simple reiteración del pasado, esto brilla con luz propia y su virtud es atemporal, como corresponde a las obras que valen la pena.


Belisario, mayo de 2016





Belisario 2016

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